El camino es la disciplina

persona meditando

Una de las cosas más difíciles de hacer es el poder enfrentar la toma de decisiones en escenarios de caos.

¿Le ha tocado tener que decidir y hacerlo cuando todo alrededor parece que va a estallar? Son situaciones que se dan en todas las facetas de nuestras vidas y para las cuales debemos aprender para poder hacerlo lo mejor posible, a veces de ello puede depender incluso hasta la vida de alguien o el bienestar de muchos, como sucede en el caso de las empresas.

Tomar una decisión equivocada puede conducir a una empresa a caminar por un sendero de fracasos y terminar con la desaparición de la misma, tal vez eso llevaría consigo la destrucción del trabajo de toda una vida, echar a la basura los sacrificios hechos por los creadores de la idea y el de los trabajadores que le acompañaron a construirla.

En la antigüedad, grandes guerreros, que fueron conocidos como samuráis, combinaban el arte de la lucha con la meditación, aunque necesitaban una formación física muy rigurosa, su mente, que era su principal arma, debía permanecer tranquila para poder tomar decisiones que eran vitales. Las técnicas no servían de mucho cuando se tomaban decisiones equivocadas, a ellos les costaba la vida.

hombre

En nuestros tiempos un gerente hace lo mismo, está formado en procesos que debe conocer a plenitud para hacer que la organización o el departamento que dirige, salga con bien de los problemas que se le presentan a diario. La meditación es clave para el empresario o el gerente, su mayor poder está en desarrollar la habilidad de ver las cosas de manera holística; es decir, de manera integral. Hacerlo de esa forma se traducirá en mejores resultados.

Cuando a través de la meditación se aprende a tranquilizar la mente, las cosas pueden verse con más claridad, ¿Puede alguien que no ve bien su objetivo, atinarle? Tal vez lo haga; pero es seguro que sus posibilidades serán mínimas.

peces nadando

Alrededor del gerente o del empresario, todos pueden estar alterados, angustiados, y esas son emociones nublan la mente con consecuencias que pueden ser catastróficas. Su mente debe ser tan clara como el agua. No se trata de tomar un respiro y decidir, se trata de lograr desarrollar una serenidad que solo quien medita tiene, así las cosas se verán como lo que son y no como lo que parecen. Cuando un samurái se enfrentaba a otro, el encuentro terminaba con uno de los dos, su mente no debía estar en el triunfo o en la derrota, eso los desequilibraría y entorpecería su concentración, su mente debía estar limpia, la técnica física era tan rigurosamente practicada como el desarrollo de la condición mental, el balance perfecto para salir airoso.

Cuando el líder empresarial se prepara de la misma forma, vive como el samurái, tranquilo, siempre preparado para enfrentar lo que se le presente y lo hace sin poner sus emociones por delante, aprende a manejarlas y en algunos casos a mutearlas, para alcanzar el éxito. No hay que convertirse en un monje budista para lograrlo, es algo que se alcanza con el entrenamiento, la disciplina es el camino para lograrlo.