El equilibrio vital

vela

Ni la mente domina al cuerpo, ni el cuerpo domina la mente.

Su mente está quieta, así puede ver mejor lo que sucede a su alrededor, nada lo distrae de su objetivo, los movimientos del oponente parecen más predecibles y lentos, no hay apuro, solo hay concentración plena y el resultado vendrá, sea cual fuere. El pensar en la victoria o el fracaso no ayuda en nada, lo aleja de su objetivo, que no es otro que permanecer con la mente inmóvil.

relajación

El desarrollar la habilidad de enfocarse es algo que lleva paciencia y mucha dedicación, el entrenarse físicamente bien es necesario para ejecutar adecuadamente las técnicas; pero en el momento de la ejecución ¿Cuál es el proceso que sigues? ¿Primero actúas y luego piensas? O ¿Primero piensas y luego actúas? El guerrero entrenado solo deja que fluyan ambos. Si conoce algo de beisbol, sabe que a la velocidad con la que suceden las cosas. El pensar, como tradicionalmente se cree que es pensar,  le impediría a un bateador dar un hit o home run, por ejemplo. El bateador puede ver cuando el pitcher hace el movimiento; pero no verá la pelota, solo hará el swing  intentando hacer contacto, si se dedica a pensar, antes de que tome una decisión sobre lo que debe hacer, la pelota estará en el guante del cátcher (receptor) y tal vez lo dejen out.

Actuar en el no pensar no significa que se actúe sin sentido, una persona no entrenada lo haría; pero el experto conoce las técnicas y las ha entrenado en cientos de escenarios. Cuando se presente el momento solo deberá dejar que su cuerpo y su mente respondan, sin esperar nada. Las expectativas pueden motivarnos; pero te digo que esa motivación es la equivocada porque puede distraernos y así somos más vulnerables al fracaso.

samurai

Imagina a un samurai antes de un duelo, sabemos que de ese duelo saldrá solo uno de los contendientes vivo, ellos también lo saben. Si su expectativa es ganar, su mente no podrá estar en silencio, estará visualizando las técnicas que el oponente usará y cómo hará para neutralizarlas y preparar su embestida, la realidad es que nadie puede saber qué sucederá, eso lo desvía de su centro y lo hace una enorme amenaza. En el caso contrario, si piensa en la opción de perder, le sucederá exactamente lo mismo.

Dejar la mente quieta es una condición que nos coloca en ventaja, quizás un futbolista cuando va a lanzar un penalti, desearía tener un entrenamiento de este tipo. Solo hay que ver su rostro, denota ansiedad que explota el ver el resultado, si es gol, alegría y si falla, tristeza. En el caso del samurai la tristeza sería el equivalente a la muerte. Por eso el gran espacio que deja el samurai para la contemplación y la meditación.

Por supuesto que la meditación es imprescindible para lograr el estado mental adecuado; pero sin el trabajo de la estrategia, la técnica  y la táctica, hechos de manera tan dedicada y constante como el de la meditación, no se podrá lograr el  equilibrio necesario para seguir en pié.